Detalles que Cambian la Vida

Hace unos días tuve oportunidad de reencontrarme con un compañero de la universidad. Sacando cuentas teníamos 26 años sin vernos fisícamente. Si bien, utilizabamos medios como Facebook y whatsapp para comunicarnos verlo en persona despues de tantos años me hizo transportarme a grandes momentos de la universidad.

Despues del catch up pertinente (como resumir 26 años de vida en una conversación de 2 horas es otro tema). Pero algo que me quedó muy grabado de esa plática, fue algo que me dijo: “No se si te acuerdas, pero el que tu me hubieras invitado al concierto de Pink Floyd en 1994 me transformó la vida”.

Haciendo un recuento, resulta que yo estaba hablando por un teléfono público a Ticketmaster para comprar los boletos, y de manera fortuita mi amigo iba pasando. Según lo que me dijo, volteé y le dije “quieres ir a un concierto que te va a cambiar la vida?” y al responder que si, pude comprar uno mas.

Ver a Pink Floyd en 1994 con la gira de The Division Bell definitivamente a mi me cambió la idea de un concierto. Me hizo mas fan del grupo y creo que desde entonces (previo a la pandemia) ir a conciertos ha sido una de las cosas que mas disfruto.

Al preguntarle por qué decía eso que le había cambiado la vida, me decía que en cada uno de los viajes, cada una de las fotografías que el toma (es un reconocido fotógrafo) no puede evitar pensar en la música de Pink Floyd y acordarse de ese concierto.

Es más, para su próxima exhibición, está considerando poner sus fotografías en el desierto y ambientarlas con música de Pink Floyd y luces como lasers.

Estoy seguro que será algo espectacular. Pero más allá de conciertos y exhibiciones, me quedé pensando en esos detalles que tenemos con las personas que conocemos o no, de cómo unas palabras, una invitación, un comentario puede transformar la vida de alguien. Por eso debemos tener cuidado de cómo interactuamos con las personas, en una de esas nuestras acciones tienen consecuencias para bien o para mal y moldean su manera de ver la vida.

Eso me lleva a pensar en todas las miles de interacciones, como ciertos comentarios, ciertas palabras y ciertas acciones han formado mi vida. Y como a veces esas cosas nos han provocado lejos de un impulso, un freno. El escuchar “no puedes, tu eres esto” definitivamente ha marcado mi vida.

Sin embargo, en este momento y etapa, estoy tratando de liberarme de todas esas ataduras, cadenas y pensamientos implantados que han frenado mi potencial. Que han impedido que desarrolle todo mi potencial. Y si bien tardó 26 años que alguien me lo dijera. Hoy gracias a esa cerveza que me tomé hace unos días con mi amigo. Decido que (parafraseando a Pink Floyd) estoy aprendiendo a volar. Y no hay mejor momento que ahora!

Ariel

Photo by Icons8 Team on Unsplash

El fin de semana me levanté y como ya había platicado fue día de Microdosis. Después de un rato de tomarla me dieron ganas de cocinar. Así que decidí preparar un platillo sencillo pero le puse toda la intención. Me enfoqué en prepararlo con calma, observando todos los ingredientes, percibiendo olores, distinguiendo sabores, y al final la receta “sencilla” terminó siendo un festín para los paladares.

Como casi siempre que cocino con dedicación puse música para inspirarme y maridar la comida. En el random salío (a estas alturas, hay algo random?) la canción de Ariel – October Project. Canción que probablemente tenía al menos 10 años sin escuchar. El caso es que hay una parte de la canción que dice:

My name is Ariel

And I want to be free. It is your sorrow

That has made a slave of me

Forgive me.

Inmediatamente me solté llorando, y entendí que era yo hablandome a mi mismo. Entendiendo que es momento de perdonarme. De quitar las cadenas que he arrastrado. De soltar lo que no me sirve, que es momento de soltar y avanzar. De soltar la tristeza que durante tanto tiempo me hizo su esclavo. Me da miedo? Si, pero definitivamente da más miedo quedarme como estaba.

“My name is Ariel

And I want to be free

It is your sorrow

That has made a slave of me

Forgive me

Forgive me

But you are all I know

Forgive me for leaving

The day is breaking now

It’s time to go away

I’m so afraid to leave

But more afraid to stay

Forgive me

For leaving

The sadness in your eyes

Forgive me

Let the wind and ocean water

Wash across your hands

Wash away a thousand footsteps

Wash us all away

Like sand

The sky has fallen

Now the earth is dry and torn

I know you’re tired

From the violence of the storm

I love you

I love you

But you are all I know

Forgive me, forgive me

Let the wind and ocean water

Wash across your hands

Wash away a thousand footsteps

Wash us all away

Let the wind and ocean water

Wash across your hands

Wash away a thousand memories

Wash us all away

Like sand

My name is Ariel”

Microdosis

Tenía algunos meses sin pasar a escribir algo. Entre que tuve que tomar medidas extremas en cuanto a mi trabajo, finanzas y realmente volcarme a salir adelante, había dejado un poco olvidado esto.

Dentro de las cosas que han pasado y que han sido muy positivas, es que inicie con un protocolo de Microdosis con Psilocibina, utilizando el protocolo de Fediman. Esto es una cantidad micro de hongos (.15mg) y tomarlos un día sí y dos no. Esta semana estoy empezando el segundo ciclo y solo puedo comentar que ha sido un cambio impresionante.

Durante el protocolo he podido ver como mi estado de ánimo mejora, como puedo enfocarme mucho mas. Como en realidad todo es mas sencillo. Hoy puedo ver todo con mas claridad. Y tengo certeza que todo está bien. Trataré de ir contando mi experiencia día con día durante este período (abril 12- mayo 12).

El Tubo de Resonancia

Este post o la idea central del post ha estado en mi cabeza desde hace una semana aproximadamente. Y todo surgió un día que estaba medio dormido / medio despierto y en un estado de meditación. Eran aproximadamente las 3.40 am y desperté para levantarme al baño. Regresando a la cama, no podía conciliar el sueño, sin embargo, empecé a relajarme demasiado y parecía que me iba a quedar dormido nuevamente. Solo que no fue así. Lo que siguió fue una experiencia que no se si llamarla meditación profunda, sueño lúcido, alucinación o todas las anteriores. Esto es un intento de plasmar lo que vi y sentí.

Mientras me veía en un camino oscuro y me acercaba a una zona un poco mas iluminada (todo esto sabiendo que estaba acostado pero a la vez despierto caminando) me encontré con unos tubos de un material que parecía vidrio, traslucido y por la parte de abajo tenía una especie de luz led que cambiaba. Una voz me decía, entra cuando el color de la luz haga match como te sientes. El tubo era largo de aproximadamente 1.5 metros de diámetro y se extendía hacia el cielo sin ver el fin del mismo. Al entrar al tubo sentí mucha emoción, muchas ganas de estar ahí y mucha paz.

En ese momento el tubo comenzó a iluminarse de una luz índigo y empecé a sentir una vibración potente. Fue así como salí disparado por el tubo hacia el cielo, en un camino largo y a una velocidad impresionante. Cuando llegué a un punto que parecía la atmósfera (o mas allá por qué todo estaba en silencio) salí del tubo y me encontré en un silencio y una oscuridad impresionante. Ahí estuve flotando un tiempo que pareció unas horas, pero con una paz y con una tranquilidad impresionante. En ese momento sentí como unos seres (mismos seres que ya me habían visitado en otras ocasiones, pero esa es otra historia) me veían y me decían, toma el camino que quieras. En ese momento salieron otros tubos de manera horizontal, cada uno de un color distinto. No sé cuantos eran pero creo que eran cientos de ellos. Fue así como me acerqué a uno de ellos y se volvió a iluminar. Fue ahí donde me aventé con los pies por delante y empezó un viaje hacia un lugar desconocido. Estuve en una especie de tobogán por kilometros y kilometros hasta llegar a un lugar donde había NADA. O eso pensaba yo. Ese gran vacío y ausencia de luz y de ruido, era un lugar lleno de amor, de paz, de tranquiliad, de un calor materno. De una paz que inundo cada celula de mi cuerpo. En ese instante me di cuenta que seguía conectado a mi cuerpo terrestre por un filamento delgado, y al mismo tiempo me estaba observando. Era como si fueran tres “yo” distintos, pero extrañamente conectados por algo.

Fue ahí donde nuevamente estos seres, sonrieron y me murmuraron. Ahora si, pide lo que deseas. Y fue ahí donde tuve la oportunidad de pensar en todos mis sueños, todos mis objetivos, todos mis deseos, todas las cosas que me gustan y todas las cosas que deseo. Fue un espacio donde pude ver a todas las personas que dañe (consciente o inconscientemente), las personas que creía que me habían lastimado. Gente que ha estado a mi lado, a todos mis antecesores y a los antecesores de mis antecesores. Fue un espacio donde pude sentir que todos somos uno y todos estamos conectados. Después de pedir y hacer mi lista infinita de sueños y aspiraciones, empecé a sentir una paz enorme, pero sobre todo una gratitud que pocas veces he experimentado en mi vida. Fue ahí en ese espacio donde sentí que todo es posible. Que todo lo voy a lograr. Duré lo que pienso fue mucho tiempo pero quizás no lo fue tanto (al final el tiempo es relativo), que sentí que me tocaron el hombro y me dijeron es tiempo que regreses. Por un instante me resistí a la idea, pero entendí que regresar era lo que tenía que hacer. El camino de regreso fue igual de emocionante, pero con un componente adicional. Una gratitud y un amor en el corazón impresionante. Además de una certeza y seguridad que todo lo que deseo se logrará.

Hoy estoy seguro que así será. Y escribo esto con la esperanza que todos los que lo lean sepan que el tubo de resonancia está esperando ahí por ustedes. Que es algo que parece muy lejano, pero que todos podemos alcanzar. Si alguien me pregunta si he tocado el cielo, puedo decir que he tocado algo mejor. He ido al vacío y regresado, con ánimos y con la certeza que todo estará mejor y que tengo mucho por hacer aún.

La Extraña Paz

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He tenido unos días que cualquiera podría considerar “caóticos”. Llenos de estrés, de nervios, de problemas y de muchas cosas que resolver. La realidad es que tenía años sin pasar por una racha tan negativa provocada en parte por la pandemia pero exacerbada por malas decisiones que tomé.

Sin embargo siento una extraña paz. Una sensación que todo de alguna manera terminará resolviendose. Si bien hay una luz al final del tunel, esta no se ve tan cerca. Sin embargo esta sensación de estar tan en paz, es algo reconfortante ante tanto caos. Y no es una sensación de que lo que sucede a mi alrededor no me importe. Simplemente estoy viendo que no es necesario dar patadas y tener rabietas. Simplemente hay que tener confianza, trabajar y enfocarse en lo que si podemos resolver.

Dentro de tanto caos, he decidido aferrarme a la paz.

Vaivén Mental

Photo by Lycheeart on Unsplash

Hay días en que uno pone todo su empeño para levantarse con el ánimo a tope. Que te mentalizas, te enfocas, que avanzas y sigues caminando. Pero de repente pasa algún evento que te desequilibra. En esos momentos, primero te molestas, te asustas. El perder el balance de algo que pensabas que tenías el control es fuerte.

Pero lo que debes hacer es pausar. Darte cuenta que no tienes el control de las cosas y está bien. Volver a aterrizarte, ponerte en paz, respirar y avanzar. Reconocer que la mente va y viene, y asi vienen momentos buenos y momentos malos. Simplemente dejalos pasar.

Todo está bien.

Barreras

Photo by Ali Yahya on Unsplash

Hace unos días platicaba con un conocido. Le comentaba que mi ritmo de correr era de alrededor de 5.50 minutos por kilometro. Se lo dije orgulloso. Y el me comentó: yo creo que sin problema puedes correrlos a un ritmo de 5 minutos sostenidos. De momento me pareció algo imposible. Sin embargo en la medida que me explicaba el tipo de entrenamiento y demás, mi mente fue aceptando que era posible. Y en un instante se rompieron las barreras mentales que tenía en mi mente. Y de ser algo “imposible” empezó a convertirse en algo por lograr.

Adicional recordé que había puesto ese objetivo en mi vision board. Fue entonces que empecé a pensar cómo es que nosotros mismos somos nuestros propios enemigos. Nuestras barreras están formadas por nuestros pensamientos o por lo que nosotros creemos. Y entonces basta que algo o alguien nos haga movernos, para entonces darnos cuenta que es posible.

Cuantas barreras tenemos que tirar, cuántos objetivos hemos dejado de perseguir por las barreras que nos hemos puesto? Si lo pensamos por un instante todo está en nuestra mente. Entonces hagamos un pacto. Rompamos barreras. Hay que darnos cuenta que solo son barreras mentales y que se pueden derrumbar. Solo necesitamos un pequeño empujón.

Fallecer

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Siempre que fallece un ser querido comenzamos a resaltar las cosas buenas de la persona. Nos olvidamos de las cosas que pudieron parecer malas o errores de dicha persona. Y tratamos de recordar todos esos detalles que fueron significativos o que nos hicieron reir, tratamos de alguna manera honrar a esa persona.

Y entonces, por qué nos empeñamos tanto en vida en decir que tal o tal persona es mala. Qué tiene tal o cual defecto? Por qué somos tan critícos y juzgamos tan fuertes? Es necesario que alguien fallezca, para entonces recordar lo bueno que fue?

Creo que entonces, en vez de fijarnos en las personas, deberíamos enfocarnos en nosotros. En pensar cuales son las cosas por las cuales nos gustaría que nos recordaran, y actuar siempre con ese interés. No por lo que alguien pueda decir, si no por hacer que nuestra vida tenga sentido. Ser buenas personas es nuestra misión.

Dejar Volar

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Los últimos meses del año, tuve que tomar muchas decisiones respecto a personas cercanas. Fue un proceso muy doloroso que por mi condicionamiento no había podido hacer. Entre una culpa auto impuesta, así como cierto remordimiento y hasta comodidad no me dejaba ver que era necesario.

Y no fue una ruptura fácil. Sin embargo hoy como padre entiendo que era necesario. Soltar y dejar volar a los hijos es un proceso doloroso. Y si bien seguramente la percepción de ellos hacía mi no es la mejor. Es algo que tenía que hacer.

Dejar volar a los hijos cuesta. Pero cuesta mas seguir tratando de considerarlos niños cuando ya son adultos. Así que dentro de mi proceso de sanación, hoy estoy tranquilo, y con ánimos de seguir mi vida. Creyendo y esperando que esta decisión haya sido buena.

Compartir y Ayudar

Este año me he propuesto compartir mas con las personas. Esto puede ser tan sencillo como dar algún tip, consejo, recomendación, comentario. Creo que después del año tan difícil que fue el 2020 todos tenemos la obligación y responsabilidad de compartr y ayudar un poco.

Estoy seguro que todos tenemos algo interesante que compartir. Y quién sabe si ese comentario o ese tip, sea el motivador que la otra persona necesita para cambiar su vida.

A tí, que te gustaría compartir?