Alas

Photo by Jongsun Lee on Unsplash

Hay días en que podría estar escribiendo todo el día, en el que las palabras fluyen sin ningún problema, con facilidad y de manera espontanea. Otros, en los que no es tán sencillo, y sin embargo termino escribiendo. Y otros en que es casi imposible.

Hoy es uno de esos días. Por más que intento escribir, mi mente está en otro lado, pensando y divagando en uno de mis hijos. En sus decisiones, en la forma en la que está haciendo algunas cosas. Y el cómo está manejando diversas situaciones. Y aunque trato de mantenerme fuerte, duele. Y duele mucho. Pero tengo que soltar. Tengo que dejar que abra sus alas y que se lance a volar, y si es necesario que sé de los golpes que se tenga que dar para que entienda muchas cosas.

A estas alturas, solo queda decir que no estoy de acuerdo, pero que le doy mi bendición.

Que el viento lo lleve a mejores lugares, que encuentre su espacio y que defina qué quiere hacer. Qué el mundo lo trate bien, que lo cuide y lo aleje de todo mal. Yo aquí lo estaré esperando, y desde bambalinas estaré cuidándolo y rezando por él.

Spread your wings and fly away
Fly away far away
Spread your little wings and fly away
Fly away far away
Pull yourself together
‘Cause you know you should do better
That’s because you’re a free man

Queen – Spread Your Wings

Perros

Nunca me consideré un amante de los perros. Vaya ni siquiera me llamaban la atención. En mi casa cuando estaba pequeño nunca hubo, y mi único recuerdo de la infancia fue un pastor alemán que mi abuelo tenía en su casa y era su adoración. Se llamaba “Blackie” y aunque no tengo muchos recuerdos de él, si me acuerdo que era muy juguetón. Y digo, era, por qué según me cuentan en algún momento se lanzó a atacarme y me lo alcanzaron a quitar antes de que me mordiera. Entonces mi abuelo sacó su pistola y lo mató – “por atacar a su nieto”.

Y así transcurrió mi infancia, sin mascota, sin blackie y con una historia de que los perros me habían atacado. Tener una mascota en casa era impensable.

Cuando me casé por primera vez mi ex esposa tenía unos french poodles que en lo personal me parecían repugnantes y no los quería para nada. En ese tiempo llegué a tener un doberman y un labrador, pero se fueron a los pocos meses ya que no contaba con suficiente espacio.

Para mi segundo matrimonio, mi esposa actual tenía una schnauzer, y al igual que en ocasiones anteriores, en realidad me era indiferente. Para colmo después le regalaron a una chihuahua que es un dolor. Y así me la pasé varios años, sin mascota propia, aguantando a un chihuahua que solo se la pasa ladrando y una schnauzer que ya está grande.

Eso cambió en marzo de este año cuando llegó a mi vida Kira, mi pastor alemán. Una adoración de perro. Llegó cuando apenas tenía dos meses. Y se quedó en la casa ya que un amigo no podía tenerlo en la suya. Desde que llegó me enamoré completamente de ella.

Ha sido impresionante ver como un perro puede aprender disciplina, rutinas y basicamente adaptarse a un entorno como el tuyo. Así han transcurrido 6 meses desde que Kira está con nosotros. Me ha tocado pasearla, educarla, salir a jugar con ella, enseñarla trucos pero sobre todo recibir de ella un amor incondicional.

Como todo buen perro cachorro, ha hecho muchos destrozos, muchas travesuras y demás, pero en el fondo ha sido puro aprendizaje con ella. Aprender sobre el amor incondicional, sobre la nobleza de un animal y demás.

Eso, hasta el sábado pasado. La Kira en un descuido se metió a una habitación donde mi esposa guarda sus cosas de tejido, manualidades y en esta ocasión tenía ahí una infinidad de útiles escolares que les pidieron a los niños mas pequeños de la casa. Eso fue un caos total, supongo que Kira pensó – “wow, esto es un bufete y juguetes” y acabó con la habitación. Estambres, libros, cuadernos, pinturas, pinceles, lo que ustedes puedan imaginarse fue devorado por Kira.

Cuando regresamos y vimos el desastre causado, mi esposa tomó la determinación que la perra se vaya. Y en eso estamos. El día de hoy Kira se va. Y no se va a un lugar terrible. Al contrario parte de mi reflexión es que se va a casa de uno de mis cuñados. A un lugar con un jardín interminable, a un lugar donde va a poder correr y jugar, excavar y sobre todo convivir con perros similares a ella. Lo mas egoista era dejarla aquí, meterla a un curso de obediencia avanzado y que se conviertiera en un soldado. Pero que acaso el amor no es hacer que los seres amados vayan y estén mejor? Que puedan crecer y ser felices? No me queda duda que Kira aquí era feliz, pero estoy seguro que allá será todavía más.

Ahora a la distancia me tocará seguir viendo cómo sigue creciendo, y espero que durante muchos años más, siga llenando de amor un hogar. Como diría Cerati – Decir adiós es crecer. Gracias Kira. Me enseñaste tanto. Ve a praderas más verdes, a jardines mas grandes y sigue siendo la mejor perra que ha existido. Te quiero.

101

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101 Posts. Ese es el contador que me apareció hoy cuando estaba iniciando este post. 101 días seguidos de estar escribiendo de manera ininterrumpida. Si supieran ustedes cuántas veces estuve deseando escribir, se sorprenderían. Si mal no recuerdo al menos unos 8 años que había estado intentando, y por una u otra cosa no lo había hecho.

En realidad sé que no lo hacía por miedo, por esa sensación de ser juzgado y de que mis posts no fueran “lo suficientemente bueno”. O de que al firmar lo que escribo mi nombre fuera ridiculizado o no comprendido.

Sin embargo ahí la llevo, al menos he tratado de escribir lo que me sale, sin una clara intención o sin mayor objetivo que seguir practicando. De seguir tratando de darle claridad a mis ideas, de organizar mis pensamientos y de “ship it” – cómo diría Seth Godin. Y sé que definitivamente en este momento no ganaré ningún Pulitzer (aunque nunca ha sido esa mi intención), simplemente este ejercicio me ha ayudado a mantener la constancia a clarificar mis ideas, a tratar de expresar lo que siento, lo que me sucede, lo que reflexiono. Y al ser un blog sumamente personal, no espero que me entiendan, sin embargo agradezco a los muchos o pocos que han leído.

Espero que para cuando llegue al post 200 tenga un poco más de sentido todo lo que he escrito, que al menos haya podido ayudar con mis palabras a alguien, y que sobre todo pueda seguir manteniendo la constancia.

Pero como todo en la vida, esto es paso a paso. Así que antes de pensar en el post 200 o en el 1000, tengo que enfocarme en el que sigue. En el post 102. En seguir observando, seguir aprendiendo, y sobre todo seguir venciendo a mí yo interior, es que siempre me estuvo diciendo “no puedes”. Pero después de 100 posts, puedo estar tranquilo, por que sí he podido. Y ahora es un buen hábito, sentarme a escribir antes de empezar mis actividades diarias.

Depeche Mode – 101

Sunday Ramblings – 18 Aug. – 2019

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Como cada domingo, desde hace buen tiempo, me doy oportunidad de pensar en las cosas que viví esta semana, los aprendizajes que tuve y sobre todo me doy tiempo de reflexionar (Sunday Ramblings). Así que estas son las cosas en las que me enfoqué o que aprendí esta semana:

  1. Hay canciones que son escape. Canciones que te transportan. Y hay canciones que te rompen el corazón.
  2. Hay que enfocarse en lo bueno. Aunque a veces sea muy difícil verlo.
  3. El arte de vivir : Saber qué un día vas a morir, debería ayudarte a recordar que tienes que enfocarte en vivir al máximo.
  4. Siempre habrá un mercado para tu producto. El tema es hacer las cosas con pasión, con amor y hablando desde tu corazón.
  5. Podar – Hay que eliminar de tu vida todo lo malo que existe, todo lo que ya no te sirve para crecer, todo lo que estorba. A veces esos cortes duelen mucho, pero para que puedas avanzar tienes que hacerlo
  6. Hay momentos en que lo más apropiado que puedes hacer es alejarte.
  7. Hay que buscar convertir las adversidades en ventajas. Siempre hay algo positivo de todo lo que sucede. Aún cuando parece que tienes todo en contra, hay que seguir sonriendo y avanzando.
  8. Hay que disfrutar lo que la vida te da.
  9. Solo estamos actuando el papel que nos corresponde en esta vida. Y cómo tal lo tenemos que actuar de la mejor manera.
  10. Hacer lo correcto siempre. – Esto es una gran formula.
  11. No agarrar problemas que no son tuyos.
  12. Hay ocasiones en que la mejor decisión que puedes tomar es permanecer callado.
  13. Las opiniones como el culo solo se deben de dar, si te las piden.
  14. Los hijos, los causantes de las mayores satisfacciones y de los más terribles dolores.
  15. Logré en esta semana en varias ocasiones, mantenerme en calma y no explotar cuándo gritar y lastimar era lo más sencillo. Y eso es un gran logro.
  16. Hoy me alcanzo a dar cuenta cuando el coraje llega a mi y estoy a punto de reventar.
  17. Constancia – No es sencillo mantenerla, pero cuando uno voltea y ve lo mucho que ha avanza gracias a la constancia, debería ser estimulo suficiente para continuar.
  18. En ese tenor hoy cumplo 100 días seguidos sin dejar de postear. 100 posts se dicen fácil, pero hay días en que las ideas no fluyen.
  19. Escribir me ha ayudado a aclarar mis ideas.
  20. Escribir diariamente ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.
  21. Es bueno protestar, pero no destruir.
  22. Detox digital. Hay que tener menos notificaciones y más conversaciones.
  23. Qué bonito es el post rock. Y qué bonita es Your Hand in Mine de Explosions in the Sky.
  24. Amo a mi perro. Jamás pensé decir eso sobre un animal.
  25. Decir Adios es crecer.
  26. Cuando pones atención las oportunidades se van abriendo.
  27. Hay que tener fé y saber con todo tu ser que conseguirás todo lo que te propones. Absolutamente TODO.

El Arte de Vivir

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En la mañana escuchaba un podcast donde hablaban de cómo se podía interpretar que los estoicos, sobre todo Marco Aurelio estaban obsesionados con la muerte, y de como esa percepción era bastante engañosa. En todo el tiempo en el que he estado estudiando esa filosofía, me he dado cuenta que al contrario, que en realidad al saber que la muerte es inevitable, hay que enfocarse en el arte de vivir.

Hay que disfrutar todo lo que la vida nos presenta. Hay que vivir la vida al máximo. Es famosa la historia de Johnny Cash, el cantante americano que en muchas de sus canciones hablaban de la muerte, de tragedias, y él siempre vistió de negro. Alguna vez le preguntaron sobre si él escribía sobre la muerte y al igual que los estoicos dijo no, yo hablo de vivir. En alguna entrevista que le hicieron hablaba de un bypass que le hicieron y como en algún momento vió la luz y estaba muy emocionado por llegar a ella. Sin embargo regresó y pudo vivir unos cuantos años más.

Y así estoy yo pensando últimamente sobre mi mortalidad, sobre mi vida. Creo que empezó a hacerse mas notorio mi pensamiento sobre mi mortalidad, desde que un buen amigo murío en mayo. Y así he estado, tratando de eliminar ese miedo a lo que eventualmente todos pasaremos. Y tratando de maximizar cada momento, cada espacio, cada instante. Disfrutando mi vida. Y no esperar a tener que ver la luz, para darme cuenta de lo maravillosa que es, de lo mucho que tengo que hacer aún, y que tengo seguir adelante, interpretando este papel que me ha tocado vivir de la mejor manera.

Recordar que algún día moriremos debería ser el mayor motor para no dejar nada pendiente. Y en vez de pensar en nuestra mortalidad, pensar en vivir. Volverme un obsesionado por la vida. Y sacando lo mejor de ella.

Memento Mori

Y ese es mi compromiso conmigo mismo. Estar despierto, agradecido y en paz.

Convertir Adversidades en Ventajas

Photo by Josep Castells on Unsplash

Hoy por la mañana, mientras pensaba sobre qué escribir y después de leer mi “Daily Stoic” – Titulado “Todo puede ser una ventaja”. Me puse a reflexionar sobre las cosas que me han detenido, las adversidades a las que me he enfrentado y de cómo, si al menos cambiara mí perspectiva pudiera verlas como una fuente de fortaleza. Y entonces recordé sobre una entrevista que vi, de Anderson Cooper con Stephen Colbert. Y de eso quiero escribir hoy. De cómo convertir las adversidades en ventajas. Y de como todo tiene un lado positivo si se lo buscamos.

En la entrevista Anderson Cooper le pregunta a Colbert sobre que los “castigos” (adversidades para este caso) en realidad son regalos. Y él responde – “Es un regalo existir y al existir viene el sufrimiento. No puedes escapar de eso.” Y así de claro es. En la vida vamos a tener sufrimiento, es algo inherente. Entonces tenemos que aprovechar los regalos que la vida nos da y utilizarlos de una manera positiva. Darle la vuelta a lo negativo y tratarlo de convertirlo en algo positivo.

Las cosas no te están saliendo como esperas? Cambia la imagen y trata de buscar otra solución. Recordar que las cosas solo tienen el valor que tu le des te libera de muchas responsabilidades y de andar cargando cosas que no te corresponden. Y recordar que las cosas no son ni buenas ni malas, simplemente son, te darán una paz mental impresionante.

Por otro lado buscar lo bueno en lo malo es todo un arte. Y no siempre se puede, pero ese es el reto. Siempre buscar ventaja en lo que pudiera ser una tragedia. Este es un recordatorio para mi. Tú puedes. Saldrás de esto como siempre lo has hecho.

Podar

Photo by Arnaud Berthomier on Unsplash

El otro día observaba cómo mi esposa con mucha dedicación se ponía a sembrar, a regar, a hablarle a sus plantas para estimularlas. Digamos que el jardín de mi casa parece un invernadero. Está rebosante de todo tipo de plantas y arboles. Unas mas grandes que otras, hay frutas, plantas de chiles, flores, rosas, guayabos, todo lo que te puedas imaginar y más. Incluso hay plantas que tienen unos nombres que jamás había escuchado antes.

El caso es que al observarla me puse a pensar en cómo existe un proceso para que las plantas y los arboles crezcan. Obvio primero hay que tener las semillas, luego regarlas, cuidarlas, asegurarse que tengan suficiente luz, sol, fertilizante, y demás cosas. Pero uno de los aspectos más importantes y al que a veces no le ponemos atención es podarlos. Y al ver cómo mi esposa sin temor se puso a podar algunas partes de las plantas que estaban mal reflexioné un poco más.

Y entonces fue que pensé en cómo el podar es necesario para lograr que las cosas (y nosotros como humanos podamos crecer). Hay que cortar las cosas que son malas – relaciones, amistades, hierbas, etc. Y al podar esa parte que se ve mal, que nos causa daño y que nos impide seguir avanzando, y, aunque en ocasiones sea doloroso, al podar estamos creando las condiciones para poder seguir creciendo y poder cosechar los frutos.

Lo que hoy parece malo y aquello por lo que estamos atravesando, quizás solo necesitamos dar un corte y confiar que pronto llegará el tiempo de cosechar. Por lo pronto yo tengo que seguir aprendiendo cómo podar, y seguramente este fin de semana estaré en el jardín podando con mi esposa, reflexionando y pensando en que otras cosas debo de podar, aparte de unas cuantas ramas.