El Tubo de Resonancia

Este post o la idea central del post ha estado en mi cabeza desde hace una semana aproximadamente. Y todo surgió un día que estaba medio dormido / medio despierto y en un estado de meditación. Eran aproximadamente las 3.40 am y desperté para levantarme al baño. Regresando a la cama, no podía conciliar el sueño, sin embargo, empecé a relajarme demasiado y parecía que me iba a quedar dormido nuevamente. Solo que no fue así. Lo que siguió fue una experiencia que no se si llamarla meditación profunda, sueño lúcido, alucinación o todas las anteriores. Esto es un intento de plasmar lo que vi y sentí.

Mientras me veía en un camino oscuro y me acercaba a una zona un poco mas iluminada (todo esto sabiendo que estaba acostado pero a la vez despierto caminando) me encontré con unos tubos de un material que parecía vidrio, traslucido y por la parte de abajo tenía una especie de luz led que cambiaba. Una voz me decía, entra cuando el color de la luz haga match como te sientes. El tubo era largo de aproximadamente 1.5 metros de diámetro y se extendía hacia el cielo sin ver el fin del mismo. Al entrar al tubo sentí mucha emoción, muchas ganas de estar ahí y mucha paz.

En ese momento el tubo comenzó a iluminarse de una luz índigo y empecé a sentir una vibración potente. Fue así como salí disparado por el tubo hacia el cielo, en un camino largo y a una velocidad impresionante. Cuando llegué a un punto que parecía la atmósfera (o mas allá por qué todo estaba en silencio) salí del tubo y me encontré en un silencio y una oscuridad impresionante. Ahí estuve flotando un tiempo que pareció unas horas, pero con una paz y con una tranquilidad impresionante. En ese momento sentí como unos seres (mismos seres que ya me habían visitado en otras ocasiones, pero esa es otra historia) me veían y me decían, toma el camino que quieras. En ese momento salieron otros tubos de manera horizontal, cada uno de un color distinto. No sé cuantos eran pero creo que eran cientos de ellos. Fue así como me acerqué a uno de ellos y se volvió a iluminar. Fue ahí donde me aventé con los pies por delante y empezó un viaje hacia un lugar desconocido. Estuve en una especie de tobogán por kilometros y kilometros hasta llegar a un lugar donde había NADA. O eso pensaba yo. Ese gran vacío y ausencia de luz y de ruido, era un lugar lleno de amor, de paz, de tranquiliad, de un calor materno. De una paz que inundo cada celula de mi cuerpo. En ese instante me di cuenta que seguía conectado a mi cuerpo terrestre por un filamento delgado, y al mismo tiempo me estaba observando. Era como si fueran tres “yo” distintos, pero extrañamente conectados por algo.

Fue ahí donde nuevamente estos seres, sonrieron y me murmuraron. Ahora si, pide lo que deseas. Y fue ahí donde tuve la oportunidad de pensar en todos mis sueños, todos mis objetivos, todos mis deseos, todas las cosas que me gustan y todas las cosas que deseo. Fue un espacio donde pude ver a todas las personas que dañe (consciente o inconscientemente), las personas que creía que me habían lastimado. Gente que ha estado a mi lado, a todos mis antecesores y a los antecesores de mis antecesores. Fue un espacio donde pude sentir que todos somos uno y todos estamos conectados. Después de pedir y hacer mi lista infinita de sueños y aspiraciones, empecé a sentir una paz enorme, pero sobre todo una gratitud que pocas veces he experimentado en mi vida. Fue ahí en ese espacio donde sentí que todo es posible. Que todo lo voy a lograr. Duré lo que pienso fue mucho tiempo pero quizás no lo fue tanto (al final el tiempo es relativo), que sentí que me tocaron el hombro y me dijeron es tiempo que regreses. Por un instante me resistí a la idea, pero entendí que regresar era lo que tenía que hacer. El camino de regreso fue igual de emocionante, pero con un componente adicional. Una gratitud y un amor en el corazón impresionante. Además de una certeza y seguridad que todo lo que deseo se logrará.

Hoy estoy seguro que así será. Y escribo esto con la esperanza que todos los que lo lean sepan que el tubo de resonancia está esperando ahí por ustedes. Que es algo que parece muy lejano, pero que todos podemos alcanzar. Si alguien me pregunta si he tocado el cielo, puedo decir que he tocado algo mejor. He ido al vacío y regresado, con ánimos y con la certeza que todo estará mejor y que tengo mucho por hacer aún.