Espejo

Mirarse al espejo podría pasar como una actividad banal. Imagenes de influencers viendóse al espejo para ver si el maquillaje, si el peinado o si el labial está bien aplicado, han sido constantes en los últimos tiempos.

Pero, el detenerse, y voltear a ver tu reflejo en el espejo. Observar cada detalle de tu cuerpo, de tu cara, de tus ojos, y de tu alma es un ejercicio que no todos hacemos de manera constante.

Voltearte a ver con profundidad, con cariño, con amor, con respeto y con gusto es algo que cuesta trabajo. Y cuesta, por qué es difícil voltearnos a ver, para encontrar las respuestas que buscamos. Muchas veces andamos buscando hacia afuera. Cuando las respuestas empiezan hacia adentro.

Reconocer qué tan solo somos un ser humano, que va por la vida intentandolo, y desarrollando su papel de la mejor manera. Y aún cuando nos damos de tumbos ocasionales, lo volveremos a intentar. Y con la nariz ensangrentada, con golpes y moretes en el cuerpo. Lograr levantarnos, para entonces pararnos frente al espejo y decirnos, “te amo”, “tu puedes” es un acto de valentía. Un acto de aceptación, pero sobre todo una obligación que tenemos con nuestro ser y con nuestra alma.

Pero así como te pusiste nervioso cuando se lo dijiste a tu primer amor. Así te lo debes de repetir constantemente. Voltea a ver el espejo y date cuenta qué tu primer amor, siempre serás tú mismo.