Hoy es uno de esos días.

Hoy es uno de esos días, donde todo se ve negro. Donde desde que despierto se ve la nube sobre mi cabeza. Donde mis pensamientos son negativos, y donde no hay mucha fortaleza ni fisíca ni mental para seguir adelante.

Es uno de esos días donde la depresión muestra su cara nuevamente, para recordarme que aquí está. Y finalmente los sentimientos escondidos empiezan a asomarse. El enojo, la tristeza y la desesperanza empiezan a salir en orden protagónico como si fuera una obra de teatro. Como si dijeran, no basta con tantos problemas que tienes, hoy es un buen momento para visitarte.

Y entonces, los observo, les doy la bienvenida y les digo, aquí están nuevamente, mas vale que los adopte unos días más, me visiten y se vayan. Sé que tienen que hacer sus visitas ocasionales. Pero no me sirven para funcionar. Reconozco que estén ahí, y reconozco que tienen un objetivo que cumplir. Pero por otro lado, les digo, déjenme en paz. Sé que están ahí como un eterno compañero, pero necesito avanzar, ya no quiero estar tan atorado, necesito fluir, y necesito producir. Por favor, tengan piedad de mí. Qué su oleada no me afecte. Pasen a saludar, pero también, váyanse pronto.