Dias Buenos, Dias Malos

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Hay días que son muy buenos. Unos días no lo son tanto, y hay otros en los que la sensación es de no querer saber nada por qué son días malos. Y las primeras respuestas es querer explotar, gritar y hasta golpear. Pero si algo he aprendido a lo largo de tanto tiempo, es que eso no es una buena solución.

Hoy fue uno de esos días, en los que aparentaba ser un día maravilloso, recibí una buena noticia, y todo se fue al carajo unas horas mas tardes, por otra noticia que recibí me sentí destrozado. Somos muy buenos para juzgar sin tener la otra versión. Y en un principio, la reacción que tuve era explotar y herir, pero decidí hacer caso a los estoicos y entender que lo que una persona piense no tiene que ver conmigo. Traté de manera clara decir las cosas, y explicar.

Pero si no lo entienden, y no pueden ver otras opciones, ya no es asunto mío. Y por unos instantes me sentí muy mal, muy triste y derrotado. Pero también entendí que no son cosas que puedo controlar. Y si solo puedo controlar mi actitud ante los eventos, entonces decidí ignorarlos. Y con todo el dolor de mi corazón seguir adelante.

Sé que los hijos son muy rápidos para juzgar, y no hay dolor mas fuerte que el que los hijos te causan, pero también es cierto que hay que soltar y no engancharte. A veces tristemente, lo mejor que puedes hacer es no compartir ni platicar tus logros y tus triunfos. Es mejor disfrutarlos en silencio. Un día malo no elimina los días buenos. Así que sigue hacia adelante.