Una Mente Calmada

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“Cálmate. No te alteres. No te enojes”. Y entonces la reacción natural cuando alguien nos dice eso es enojarnos o alterarnos más. Y si bien nos lo dicen por qué buscan que estemos tranquilos y no nos alteremos, nuestro sentido o nuestro instinto entra y no hay forma de calmarnos. O eso creemos.

O en otras ocasiones tomamos decisiones cuando estamos en el calor del problema. Cuándo tenemos la mente nublada, y entonces, en vez de salir de nuestra situación hacemos un pozo más profundo.

Y yo creo que las peores decisiones se toman cuando estás en un valle. Y desafortunadamente tengo que reconocer que yo fui víctima de mis impulsos, de mis emociones y de mi estómago.

Pero eso fue hasta antes que descubriera el estoicismo y sus principios. Y hoy recordé una de las primeras frases que leí.

“To bear trials with a calm mind robs misfortune of its strength and burden.”

Seneca

Enfrentar los problemas con una mente calmada, le quita a la mala fortuna su fuerza y su peso.

Y hoy que estamos cerrando el año, es un buen momento de ponernos de resolución, tener una mente más calmada. Recordar que no son las cosas que pasan, si no nuestra actitud al respecto, la que nos afecta. Si bien no podemos cambiar en ocasiones los eventos. Si podemos cambiar nuestra percepción al respecto. Y no, no es para nada una tarea fácil, y es un proceso muy largo. Pero por eso estamos aquí, para aprender, y para ser mejores. Así que cuando sientas que la sangre te hierva y estás a punto de decir o hacer algo que no es bueno, recuerda a Seneca y quitale la fuerza a la mala fortuna. No dejes que tu mente deje de estar calmada y enfocada.