Historias de Aeropuerto

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Hoy venía en camino al aeropuerto, y como es costumbre en mí, me gusta llegar temprano y con mucho tiempo de anticipación a mi vuelo. Me gusta hacer el check in sin filas, sin presiones, llegar a la sala de espera, pedir un café, sentarme y observar.

Y hoy no fue la excepción. Llegué dos horas antes de mi vuelo, hice check in, crucé rápido el punto de inspección Me compré un café y me puse a observar. Observar a la cantidad de personas que caminan en un aeropuerto. Entre los viajeros siempre hay aquellos que van impecablemente vestidos, que me gusta imaginar que van a cerrar un negocio importante, otras familias que se van de viaje y ya desde antes de salir se van peleando, aquellos que se ve que tratan de esconder que están viajando, otros que no tienen ni la menor idea de por donde abordar, otros que llegan corriendo, otros tristes, otros felices.

Al observar a tanta gente con tantas distintas historias agarré mi telefono y me puse a escribir estas notas. Estar en el aeropuerto es un microcosmos de nuestra vida. Cuanta gente nos pasa que no nos detenemos a observar, cuanta gente que está por la vida sin saber que camino tomar, otros que se visten de manera elegante, otros que quieren ser vistos, otros que se alegran, otros que van tristes. Otros que llegamos temprano, otros que les gustan las emociones fuertes y llegan cuando la puerta del avión está a punto de cerrarse. Otros que planean todo, otros que viajan de último minuto.

A final de cuentas, lo que importa es nuestro viaje personal. Ese viaje de descubrimiento, de darnos cuenta quienes somos, de escoger nuestro destino y saber que lo enfrentaremos de la mejor manera. De agarrar nuestras maletas, de prepararlas con lo necesario. Y de seguir adelante, y buscar llegar a nuestro destino.