Compras Navideñas

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Hace unos años en México había un anuncio en el radio que el tagline era: “regale afecto, no lo compre”. Y es una frase que constantemente me recuerdo. Y es mas notorio en estas épocas decembrinas. Hoy fui al centro comercial (algo que tenía años sin hacer, por qué Amazon) y me quedé impactado de la cantidad de personas que había. Todos intentando hacer las compras para regalar algo a sus seres queridos. Pero lejos de ver a la gente contenta y disfrutando, y pensando en las reacciones que seguramente sus regalos deberían de tener en los demás, yo solamente veía a gente estresada, molesta y con una cara de coraje y hasta de frustración. Y fue cuando nuevamente esa frase de “regale afecto, no lo compre”, llegó nuevamente a mi cabeza.

Cuantos de esos regalos serán en realidad dados con el verdadero motivo que es tener gratitud? ¿Cuántas de esas personas lo hacen con el gusto real de dar un pequeño detalle (o grande, en realidad eso no importa), y con el fin de reconocer el trabajo, de agradecer o simplemente de compartir la abundancia? No es el regalo, es la intención.

Y no sería mejor, que en vez de estar estresados, le cambien el significado y y tratar de sonreir? Y quizás en vez de sufrirlo, disfrutarlo?