Niebla

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Hoy por la mañana que salí de mi casa, el clima estaba delicioso, fresco, y el otoño a su máximo esplendor. Pero había un ingrediente adicional. Una niebla profunda, sacada de una película de terror. Era tan densa que me costó trabajo ver la casa que está enfrente de la mía. Finalmente me subí a mi camioneta y empecé a andar camino al gimnasio. Era muy difícil ver el camino, así que encendí las luces altas.

Afortunadamente el gimnasio está tan solo a un kilometro por lo que no estuvo complicado. Mientras iba de camino me puse a pensar en como esto representaba cualquier inicio.

Muchas veces sabemos a donde queremos llegar, pero no alcanzamos a ver mas allá de nuestras narices por la niebla. Esa niebla puede ser nuestros propios pensamientos, nuestro inconsciente, gente que nos dice y nos reta que no es posible. Otro tipo de niebla son las circunstancias en las que estamos, pero finalmente, lo que importa es tener el objetivo claro.

Saber que a pesar que el camino no es muy claro, lo que tenemos que hacer, es empezar a andar. Despacio, sintiendo un poco de incertidumbre, e incluso algo de miedo, pero convencidos que alcanzaremos nuestra meta y destino. Y luego, a medida que empezamos a avanzar, nos damos cuenta que el camino se empieza a despejar, y como arte de magia, el camino se empieza a ver, y entonces podemos caminar con mayor certeza.

Así que no hay que tener miedo a la niebla, y simplemente empecemos a andar.