2008

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Hoy por la mañana cuando despertaba estuve pensando en el poder de la constancia. En el permitir construir día a día y no quedarse estático. En tratar de aprender al menos una cosa diaria y seguir avanzando, por más lento que pueda ser.

Recordaba cómo en el 2008 estaba en una situación terrible. Prácticamente en bancarrota, con deudas, sin casa, sin pareja y con una terrible depresión. Y como 11 años después todo ha cambiado. Y poner en perspectiva todo eso me hace ver cómo es importante darse cuenta lo mucho que he podido avanzar aunque parezca poco.

Hoy si bien no estoy en el lugar en el que deseo estar, y aún me falta mucho camino por recorrer, hoy tengo muchas de las cosas que yo pedía y visualizaba como importantes para mí en ese momento. Y sí, aún hay subidas y bajadas, pero esas bajadas ya no son tan pronunciadas como antes. Hoy he crecido mucho como persona y todas esas crisis que tuve que superar me han ayudado a convertirme en una mejor persona. Se dice fácil, 11 años de estar intentandolo, no cualquiera tendría la paciencia o las ganas de hacerlo. Pero yo si. Yo estoy convencido en no rendirme. En seguir intentandolo, en creer que algún día lograré todo lo que me he propuesto, y que cuando llegue a la meta, descubriré que es tiempo de ponerme otro objetivo más grande, y entonces, seguiré avanzando y seguiré intentandolo.

Sin Rendirse

Y así uno va por la vida, dándose cuenta que siempre se va a poder mejorar, siempre se aprenderá, pero lo que nunca podemos hacer es dejar de intentarlo, de seguir aprendiendo y por supuesto, jamás debemos de rendirnos.

We made a promise we swore we’d always remember
No retreat, baby, no surrender
Like soldiers in the winter’s night with a vow to defend
No retreat, baby, no surrender