Un Baño con Agua Fría

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Hoy fue un comienzo de día y de semana atípico. Atípico por qué no hubo poder humano que me hiciera levantarme para ir al gimnasio. Ayer no pude dormir bien y seguramente eso tuvo que ver. Además me dormí más tarde de lo normal.

El caso es que al levantarme y por la hora, empecé a hacer todo de manera sin rutina. Me metí a bañar cuando normalmente es lo que hago en una de las pausas de mi día. No servía el calentador del agua así que tuve que bañarme con agua fría. Es decir tenía todos los argumentos para quejarme y decir que mi día se iba ir al carajo desde temprano.

Pero lejos de eso, cuando me estaba metiendo a bañar me puse a pensar y decir, si tanto dices que las cosas no te deben de afectar demuéstralo. Y así fue que durante 3 minutos estuve bajo la regadera bañándome con agua fría y pensando que no me debería afectar.

Al final del día no podemos dejar que esas pequeñas cosas nos afecten tanto y echen a perder nuestro día. Así que hoy estoy aquí empezando mas tarde que de costumbre, escribiendo mas tarde. Parece poco, pero en otras circunstancias me hubiera puesto de muy mal humor. Pero sabiendo que al final del día no pasó NADA. Y no hay nada que me saque de balance.

Así que a veces es bueno salirse de la rutina para darse cuenta la tolerancia que hemos estado construyendo. Es un buen ejercicio y forma de recordar lo mucho que hemos avanzado.