Aprendiendo a No Hacer Nada

foto de alguien bajo el agua, haciendo nada.
Photo by Jakob Owens on Unsplash

Desde el jueves tenía la sensación de que ya era viernes y que ya era el fin de semana largo. Varias veces en la semana estuve dudando de si era el día correcto. Hasta que ayer finalmente que fue viernes empecé a entender el por qué me estuve sintiendo así.

Ha sido una semana atípica a lo que venía pasando durante los últimos meses. Y es que finalmente después de casi un año de estrés constante, de problemas, de situaciones adversas, parece que el barco se ha enderezado. Y si bien aún sigue habiendo problemas, circunstancias y retos que me ocupan, la realidad es que al menos esta semana he podido bajar la guardia y estar un poco mas en paz.

Eso me ha llevado a reflexionar en cómo todo verdaderamente pasa, y es muy fácil decirlo cuando ya más o menos lo superaste. Pero así es. Todos los problemas tienen solución y todo es una prueba para forjar de una mejor manera tu carácter, para tener lecciones importantes, para aprender a controlar tus pensamientos y darte cuenta que hay cosas que no están bajo tu control.

La lección más importante de todo esto, es que después de mucho tiempo, estoy aprendiendo a no hacer nada. Ayer por la tarde desde las 12.00 PM terminé todos mis pendientes (o bueno, más bien decidí que nada era lo suficientemente importante en ese momento para dedicarle tiempo), que enfocarme en mi.

Y entonces me dediqué a no hacer nada. A descansar, a aprender a estar conmigo, sin tanto estrés y absorbiendo esa sensación de paz, que ya parecía muy alejada de mí. Así que mi objetivo durante los próximos días es eso, aprender a no “tener” que hacer algo, si no a decidir a hacer algo. Así que espero con alegría lo que los próximos días me traigan. Y acepto con mucha alegría esta paz, y esta sensación de saber que todo está y seguirá estando bien. Y que sé, con todo mi corazón que todos mis sueños y objetivos, están por cumplirse.