Struggle

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Normalmente los lunes me gusta ser mas positivo, me parece que es una buena manera de iniciar la semana laboral. Pero hoy que estaba escuchando un podcast, mencionaron que “Admiramos la lucha.” En un principio pensé, no, no debo de enfocarme ya en lo negativo, y debo intentar ser mas positivo.

Pero ya poniendo atención me doy cuenta que en realidad hablaba que para los estoicos, algunas partes de su filosofía era mas natural para unos que para otros. Algunos parece que nacen con serenidad, y no los mueve nada por más fuerte que sea el evento. A otros todo se les da de manera sencilla y por tanto no tienen tantos retos en la vida.

Otros resultaron muy afortunados (o desafortunados) y nacieron en una posición donde la vida los ha tratado bien. Pero para muchos otros tenemos que luchar.

Muchos tenemos que aprender a calmar nuestros impulsos. Nos cuesta aprender las lecciones que nos da la vida y por eso constantemente se repiten. Sería maravilloso no tener que batallar tanto.

Pero esas batallas nos sirven para crecer, para evolucionar, para aprender. Es mas reconfortante y tiene mayor mérito aquel que ha tenido que vencer, por qué conoce perfectamente lo difícil que algunas cosas resultan.

Por eso, yo en este lunes, en lugar de desearte que la tengas fácil, deseo que logres controlar tus impulsos, que aprendas de ellos, que entiendas que los eventos no son buenos o malos, simplemente son, y que detrás de cada batalla hay una enseñanza que debes tener.

No será sencillo pero ese es el objetivo. Debes ser el hombre en la arena, tal como lo decía Roosevelt en su famoso discurso: “The Man In The Arena”

“It is not the critic who counts; not the man who points out how the strong man stumbles, or where the doer of deeds could have done them better. The credit belongs to the man who is actually in the arena, whose face is marred by dust and sweat and blood; who strives valiantly; who errs, who comes short again and again, because there is no effort without error and shortcoming; but who does actually strive to do the deeds; who knows great enthusiasms, the great devotions; who spends himself in a worthy cause; who at the best knows in the end the triumph of high achievement, and who at the worst, if he fails, at least fails while daring greatly, so that his place shall never be with those cold and timid souls who neither know victory nor defeat.”

Roosevelt