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101 Posts. Ese es el contador que me apareció hoy cuando estaba iniciando este post. 101 días seguidos de estar escribiendo de manera ininterrumpida. Si supieran ustedes cuántas veces estuve deseando escribir, se sorprenderían. Si mal no recuerdo al menos unos 8 años que había estado intentando, y por una u otra cosa no lo había hecho.

En realidad sé que no lo hacía por miedo, por esa sensación de ser juzgado y de que mis posts no fueran “lo suficientemente bueno”. O de que al firmar lo que escribo mi nombre fuera ridiculizado o no comprendido.

Sin embargo ahí la llevo, al menos he tratado de escribir lo que me sale, sin una clara intención o sin mayor objetivo que seguir practicando. De seguir tratando de darle claridad a mis ideas, de organizar mis pensamientos y de “ship it” – cómo diría Seth Godin. Y sé que definitivamente en este momento no ganaré ningún Pulitzer (aunque nunca ha sido esa mi intención), simplemente este ejercicio me ha ayudado a mantener la constancia a clarificar mis ideas, a tratar de expresar lo que siento, lo que me sucede, lo que reflexiono. Y al ser un blog sumamente personal, no espero que me entiendan, sin embargo agradezco a los muchos o pocos que han leído.

Espero que para cuando llegue al post 200 tenga un poco más de sentido todo lo que he escrito, que al menos haya podido ayudar con mis palabras a alguien, y que sobre todo pueda seguir manteniendo la constancia.

Pero como todo en la vida, esto es paso a paso. Así que antes de pensar en el post 200 o en el 1000, tengo que enfocarme en el que sigue. En el post 102. En seguir observando, seguir aprendiendo, y sobre todo seguir venciendo a mí yo interior, es que siempre me estuvo diciendo “no puedes”. Pero después de 100 posts, puedo estar tranquilo, por que sí he podido. Y ahora es un buen hábito, sentarme a escribir antes de empezar mis actividades diarias.

Depeche Mode – 101