Podar

Photo by Arnaud Berthomier on Unsplash

El otro día observaba cómo mi esposa con mucha dedicación se ponía a sembrar, a regar, a hablarle a sus plantas para estimularlas. Digamos que el jardín de mi casa parece un invernadero. Está rebosante de todo tipo de plantas y arboles. Unas mas grandes que otras, hay frutas, plantas de chiles, flores, rosas, guayabos, todo lo que te puedas imaginar y más. Incluso hay plantas que tienen unos nombres que jamás había escuchado antes.

El caso es que al observarla me puse a pensar en cómo existe un proceso para que las plantas y los arboles crezcan. Obvio primero hay que tener las semillas, luego regarlas, cuidarlas, asegurarse que tengan suficiente luz, sol, fertilizante, y demás cosas. Pero uno de los aspectos más importantes y al que a veces no le ponemos atención es podarlos. Y al ver cómo mi esposa sin temor se puso a podar algunas partes de las plantas que estaban mal reflexioné un poco más.

Y entonces fue que pensé en cómo el podar es necesario para lograr que las cosas (y nosotros como humanos podamos crecer). Hay que cortar las cosas que son malas – relaciones, amistades, hierbas, etc. Y al podar esa parte que se ve mal, que nos causa daño y que nos impide seguir avanzando, y, aunque en ocasiones sea doloroso, al podar estamos creando las condiciones para poder seguir creciendo y poder cosechar los frutos.

Lo que hoy parece malo y aquello por lo que estamos atravesando, quizás solo necesitamos dar un corte y confiar que pronto llegará el tiempo de cosechar. Por lo pronto yo tengo que seguir aprendiendo cómo podar, y seguramente este fin de semana estaré en el jardín podando con mi esposa, reflexionando y pensando en que otras cosas debo de podar, aparte de unas cuantas ramas.