La Ciudadela

foto de una ciudadela en Malta.
Photo by Reuben Farrugia on Unsplash

Según Wikipedia: La ciudadela es una fortaleza construida en el recinto de una plaza fuerte o ciudad fortificada. Se trata de una fortaleza con baluartes y foso situada por lo común en puesto ventajoso para sujetar o defender una plaza de armas que regularmente cae o da al pie de sus baterías.1

Y así como la ciudad está protegida por una fortaleza, así es como debemos de tener nuestra mente. Protegida por una barrera, donde los malos pensamientos, donde las opiniones de los demás y las cosas fuera de nuestro control no nos afecten.

El concepto de nuestra mente como una ciudadela aparece en el libro de Pierre Hadot “The Inner Citadel” donde interpreta de una manera maravillosa y sencilla las meditaciones escritas por Marco Aurelio.

“The mind that is free from passions is a citadel, for man has nothing more secure to which he can fly for refuge and repel every attack.”

Marcus Aurelius, Meditations, VIII.48

Y es así que en cada ataque, cada problema, cada situación que sea complicada, debemos regresar a nuestra ciudadela. Confiando en que la barrera que tenemos no permitirá que nos afecten las cosas externas. Con disciplina y autocontrol. Recordando que los ataques, solo logran su objetivo si lo permitimos. De la misma manera, no debemos de permitir que el miedo de lo que puede suceder (que normalmente nunca sucede), nos afecte o nos saque de balance. Tampoco podemos permitir que el pasado defina nuestro presente.

Solo debemos de estar aquí y ahora. Sin dejar que los eventos externos y de los cuales no tenemos ningún control, nos afecten.

En un mundo de social media, donde la gente busca cualquier pretexto para atacarte, cuestionarte debes de estar refugiado en la ciudadela de tu mente. Nadie te conoce en realidad. Y nadie te conoce mejor que tu mismo. Por lo tanto no te debe de importar lo que la gente piense de tí.

El proceso de construir tu fortaleza lleva tiempo, pero hoy es un buen día para ponerlo en práctica.

“If you are ever tempted to look for outside approval, realize that you have compromised your integrity. If you need a witness, be your own.” – Epictetus