Ayahuasca

Picture of an Ayahuasca plant ready to be cooked

Los rituales de Ayahuasca y los viajes y transformaciones que provocan han sido una parte de mi recuperación y transformación en una mejor versión de mi mismo. En el 2009 yo estaba en una profunda depresión y en ese momento un buen amigo me acercó a la planta. Gracias a ella puedo decir que logré superar esa depresión y poder iniciar un camino que ha sido largo, de repente tortuoso, pero de mucho conocimiento y crecimiento.

Han pasado ya 10 años de eso y de vez en cuando he tenido ceremonias adicionales. Desde hace unas semanas y por diversas circunstancias volví a caer en ese círculo de oscuridad, y comencé a detectar nuevamente las señales de depresión. Y ya mi mente desde hace semanas me pedía un reboot.

Así que el día de ayer tuve una nueva ceremonia. No me considero un experto o un iniciado y mucho menos un “chamán”, pero he logrado cierto conocimiento de las ceremonias, de la química de la planta, de lo que provoca y de cómo se desarrollan los viajes. Y cualquier persona que lo haya podido constantar, la planta (llamada abuelita con mucho respeto), te da lo que en ese momento necesitas. Y es difícil explicar con palabras a veces que es lo que sucede, pero puedo solamente decir que es una experiencia sanadora, que repara, que te conecta nuevamente con tu esencia y con el universo. Entender que todos estamos conectados, que todos somos uno. Pero sobre todo entender y ser consciente que todo va a estar bien.

Yo lo que necesitaba urgentemente es sacar todo el dolor, soltar las cosas que no son mías y sobre todo entender que las cosas que suceden no tienen que ver conmigo. Simplemente es ver la vida con otra perspectiva. Y así fue. Encontré las respuestas a mis inquietudes, me dio guía sobre lo que sigue, pero sobre todo me dio las respuestas que estaba buscando.

Y como siempre después de las ceremonias, hay mucho cansancio físico y mental, pero sobre todo hay mucha paz. Y mi deseo es que esa paz pueda permanecer mucho tiempo en mí.