Insomnia

photo of a person that can't get any sleep. Insomnia
Photo by Megan te Boekhorst on Unsplash

Ayer (o más bien hoy por la madrugada) me desperté de manera intempestiva a las 2.53. Lo sé por qué agarré el reloj para verlo y de momento pensé que era ya la hora de despertar (5.30). Traté de conciliar el sueño nuevamente pero mi mente se puso en modo acelerado y empecé a dar vueltas y vueltas a varios temas que traigo pendientes. En ese momento ideas y circunstancias pesimistas empezaron a divagar por mi mente y en unos minutos me dí cuenta de la capacidad tan fuerte que tenemos de hacernos tragedias y de imaginar eventos terribles.

Insomnia: El insomnio es un trastorno del sueño que puede manifestarse como dificultad para conciliar el sueño (insomnio inicial), despertarse frecuentemente durante la noche o despertarse muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal).1​ Según la duración del problema también puede dividirse en insomnio agudo si dura menos de 4 semanas, subagudo cuando tiene una duración de entre 4 semanas y 6 meses, o crónico si dura más de 6 meses. La queja más frecuente asociada al insomnio es la somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día. El insomnio puede deberse a muchas causas, entre ellas insomnio primario, estrés, trastornos psiquiátricos como la ansiedad o la depresión, insomnio relacionado con alteraciones del ritmo circadiano o con ciertos anticonceptivos. En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio, sin embargo el tratamiento farmacológico debe evitarse durante periodos de tiempo prolongados, y es conveniente en ciertos casos de insomnio crónico el uso de otras técnicas, como la terapia conductual, cognitivo-conductual. Es importante el uso de medidas generales o higiene del sueño, entre ellas seguir un horario lo más regular posible.

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En ese momento traté de aterrizarme nuevamente y entonces empecé a pensar cosas positivas, tratar de imaginar escenarios felices, situaciones positivas y cosas que quiero que sucedan para bien. En ese momento empecé a calmarme. Y si bien no fue hasta las 4 que pude volver a dormir me quedo con mucho aprendizaje.

Somos lo que constantemente repetimos y nuestras palabras pero sobre todo nuestros pensamientos tienen un poder impresionante.

Cualquier cosa que nos imaginemos es real. En estos momentos estamos viviendo eso que anteriormente imaginamos aún cuando no es lo que queremos.

Y entonces la pregunta es: ¿Qué deseas imaginar ahora que valga la pena? Yo por lo pronto me quedo pensando todo eso y renuevo el compromiso de alimentar mi mente de cosas positivas, de sueños, de ilusiones, de metas. Atrás dejo lo malo lo que no me sirve, lo que me estorba. Y avanzo de manera implacable hacia mis objetivos.